jueves, 11 de diciembre de 2008

Guim's Troupe

La Troupe - el antidoto a la depresión mundial y las resacas anímicas.
¡Guim Garcia-Balasch tiene la solución!
World recession? Guim's got the answer:


Guim's MySpace

jueves, 27 de noviembre de 2008

Dick Oatts con el Bab


El magnífico saxofonista Dick Oatts actuará con el vibrante Big Acustic band.
Hoy tocamos en el Festival de Jazz de Lleida, mañana en Castellon, y sábado en Ávila. Estamos estrenando música original de Alfons Carrascosa, el lider de la banda. Big Band moderna, esa es la cosa...

Luego, la semana que viene, grabamos un cd.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Press Reviews about Shark

Dry, cutting drum’n’bass. A harsh sound. Brass with the flavour of Isaac Hayes' Shaft and arrangements that sound modern. The trombonist Tom Johnson comes full circle from funk to electronic dance rhythms, passing through 70s blaxploitation and, of course, soul-jazz. Music that ignites both your feet and your brain cells.
Roger Roca, CD Sampler Jazz a Catalunya, November 2008


Fine Arrangements! Roswell Rudd, May 2008

An exceptional quintet on the Catalan scene... A great example of groove provided by powerful drummer, Ramon Rabinad… the tone artist Martí Serra, on tenor, leaves no-one in doubt as to his skill as an improvisor…Guim García shows high class on the alto... the word is: festivo.
Javier Aspiazu, Gara, 17/3/08

Shark, led by english trombonist Tom Johnson along with two saxes and a fat precise and syncopated rhythm section…meaty like a big band…things really got cooking with the drummer doing his Stewart Copeland thing, the pieces pulling in tight to an urban minimal and realighting with a free-style New Orleans aura.
Óscar Cubillo El Correo Digital 14.03.08

Prensa sobre Shark

Drum and bass seco, cortante. Un sonido áspero. Vientos con sabor al Shaft d’Isaac Hayes y arreglos de corte moderno. El trombonista Tom Johnson completa un círculo que va del funk a los ritmos de la música electrónica de baile, pasando por la blaxploitation de los años 70 y, como no, por el jazz más soul. Música que dispara los pies y las neuronas.
Roger Roca, CD Muestra Jazz a Catalunya, Noviembre 2008

Arreglos muy buenos! Roswell Rudd, Mayo, 2008

Se trata de un quinteto de músicos excepcionales de la escena catalana... Un buen ejemplo de groove servido por un poderoso batería, Ramon Rabinad... el entonado Martí Serra, al tenor, dejó ya la impronta de su enorme calidad como improvisador... Guim García destapó su gran clase al saxo alto...Giulia Valle nos dejó, una vez más, apabullados con la contundencia de sus solos y la rotundidad de su sonido...decididamente festivo.
Concierto gratificante de un espléndido grupo, liderado por un trombonista inquieto y creativo capaz de ofrecer una música tan inteligente como divertida.
Javier Aspiazu, Gara, 17/3/08

Shark,… liderada por el trombonista inglés Tom Johnson y completada por dos saxos y una base rítmica gruesa, exacta y sincopada… carnosos como una mini big band…. siguió la cosa con el baterista luciéndose como Stewart Copeland, las piezas recogiéndose hasta lo minimal y urbanita y mechando el aura de Nueva Orleans con free.
Óscar Cubillo El Correo Digital 14.03.08

jueves, 28 de febrero de 2008

Email

Hola,
 
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XxTom

sábado, 12 de enero de 2008

Working Well

One of the great fallacies of our time is the doctrine that you should always do your best. It’s a simple phrase with benign intentions, but in the mind of an imaginative youngster it can easily be misinterpreted and eventualy lead to frustration.
Of course, we want our children to do well and grow up to be good people. We disapprove of lazyness and shoddy workmanship and we encourage application and honesty. Our children are generally assessed at school according to two general criteria; level and effort, and we tend to reward or punish them according to how they do in the latter.
As a young man, I had assimilated these ideas and I‘d begun to carry them around with me, applying them to what I did and how I lived. But, somehow in the process, I had misconstrued the original message. As a practical guideline, “doing your best” is useful and effective. However, in the process of growing up I converted good advice into a kind of moral doctrine and began dealing in terms of obligation and prohibition. Somehow I got from “Do your best” to “you should always make an effort”. These two assertions may seem familiar but are in fact miles apart in meaning.
Morality is not a practical thing. Unlike good advice, which can be applied pragmatically, a doctrine tells you what you should do; it’s intended to be obeyed always. It becomes the be all and end all and as such is pushed beyond question. So I got to the point where I was applying the doctrine across the board. I was “trying hard” when often this was at best pointless and at worse, obstructive.
I spent hours bashing away at the trombone because I believed that if I didn’t try hard, I wouldn’t get results; as if the good results which I was seeking were some kind of reward for hard work. Regularly, my top lip would go numb - I was pushing so hard against the mouthpiece that I had stopped the bloodflow.
Gradually I’ve come to realise that results come not so much from working hard as from working well. I’m more relaxed now that I can see that getting what I want isn’t a reward granted by some mystical ajudicator only to the ones who deserve it. Its more plainly the result of doing what is required (no less of course, but also no more) in order to reach an objective. So now, if I need to rest then that’s what I do, without suffering a crisis of conscience.
When I see my students contorting themselves (their shoulders, faces, mouths…) I notice that they’re focusing their attention on the wrong place. There’s no question about the effort they’re putting in.
They seem to concentrate on the contact point between the instrument and themselves. I try to advise them instead to attend to what they want: an attractive sound and good intonation. If I manage to get the point across, the student then, without thinking, begins to blow more evenly and to breathe deeper. This reduces tension and as the student relaxes, so the music begins to flow. It becomes easier to do. For so long I had believed that when something seems easy, I must not be trying hard enough. Now, I’m beginning to realise that in fact, the moment when I allow it all just to flow is the moment when I’m working well.





domingo, 23 de diciembre de 2007

Vida paralela




¿Te suena el nombre Ian Dury? Era un cantante y compositor relacionado con el movimiento punk de Londres a los finales de los setenta. El punk en este época tenía elementos ricos; como siempre, seguía con este actitud iconoclasta y provocador que siempre le había caracterizado, pero además había empezado a surgir voces más elocuentes y hasta poéticas. Curioso fenómeno este que albarca la mal educación grosera con el liricismo pero, en efecto, con compositores como Paul Weller, Elvis Costello y el aquí mencionado Ian Dury, así lo era. ¿Aquí en España pasaba algo tal vez parecido con Kiko Veneno? ¿Alguien me puede informar?

Pues, hay una canción escrita por Dury que cantaba con su inimitable grupo “The Blockheads” (algo como “Las Cabezas de Bulto”) que dice así:

Podría haber sido yo el conductor de un camión articulado
Podría haber sido un poeta, así no tendría que sufrir
Podría haber sido un profesor en una aula escolar
Podría haber sido yo un sargento en un escuadrón de eminentes(¿?)
Que desperdicio.

Más adelante, Dury medita sobre el hecho de que:

Podría haber sido yo un abogado con estrategias y retóricas
Podría haber sido un médico con curas y medicinas
Podría haber sido un escritor con un renombre creciente
Podría haber sido yo un revisor de tiquets a la estación de trenes de Fulham
Que desperdicio

Su talento desperdiciado, mientras pudiera haberlo dirigido mejor. Su vida gastado en actividades de poco importe. Como dice el:

Hago el payaso en un sexteto,
Paso nervios cada noche antes de subir el escenario.

Y es cierto. No sé que diría el, pero para un momento, vamos a tomar lo que dice en serio. Hacer música incurre una inversión considerable tanto de energía como de tiempo. El proceso trata de pasar de un ideal a una realidad; empiezas con la concepción de un sueño y intentas acercar ésta cosa etérea a una existencia propia que ocupa plaza dentro del mundo real. Claro que por su naturaleza, la vocación está plagada con decepciones. Es decir, el proceso es problemático. Pero, como si esto fuera poco, el producto está además, frecuentemente infravaluado. Ian Dury nos da una lista de ocupaciones que tiene sustancia. Al final, refiriendo a sí mismo como músico admite que lo suyo, que podría haber sido tanto más actuando en otros campos, en efecto ha sido un derroche, un desperdicio.

¿Que es la música en un mundo donde el valor se relaciona tanto con el consumo materialista? Con frecuencia, usamos ideas de cantidad para medir valor. Claro que la calidad también entra en el juicio, pero normalmente se aplica bajo un criterio mesurable, en términos de más y menos. Se sabe que la calidad no está conectado inexorablemente con el prestigio ofrecido por el valor monetario. Claro que somos más sofisticados que esto. Pero aun así, solemos atribuir valor porque algo nos ofrece más intensidad, más sublimidad, más emoción, etc. La música solo se conforme en parte a este tipo de criterio. Su valor reside en como nos suena, como se hace y como se relaciona con el entretejido de nuestra vida cultural social, y emocional. Está integrado en nuestra existencia de una manera diferente a cualquier objeto de consumo. Se paga para oír música, si. Y a veces no, y a veces, a medias.
Lluís Vergés, compositor y arreglista catalán dice que los músicos vendemos humo. Ofrecemos percepciones del sonido. Nuestro medio crudo es la vibración del aire con lo cual pretendemos acceder a una existencia paralela a nuestra mundo real. Incitamos y evocamos sentidos, emociones y valores, ¡moviendo aire! Cuando la música funciona, asume poder y valor. Pero la música no tiene sustancia y es difícil de cuantificar.

A veces me paro a pensar. Los músicos se reúnen primero entre ellos y luego con oyentes. Se crea entre todos algo, un sistema, un objeto, un algo que tiene un valor apreciable. Pero, esta cosa es un invento abstracto; no tiene existencia material. Tan abstracto es que hasta el lenguaje verbal queda corto a la hora de hablar sobre ello. Pero, la música tiene valor.

¿Como puede ser posible? Como trombonista acerco mis labios y hago que el aire vibre a lo largo de un tubo de metal. Es absurdo, dado el mundo donde vivimos. Pero cuando funciona y cuando asume valor, es poderoso. Creamos un mundo coherente y paralelo al mundo que conocemos, y cuando conseguimos conectar estos dos mundos, creamos chispas.

Ian Dury dice que según que, es un desperdicio este gasto de energía en una actividad tan apartado de las vocaciones que pudiera haber escogido en lugar de ser músico. “Si,” dice; “pero, no me preocupa.”

Es humo; ¡pero que humo!